jueves, 10 de diciembre de 2015

Diario de una Mamá Independiente VI: Trabajo Pt. 2

Top tres:

Antes de hacer oficial el hecho de trabajar en lo que estudié, entré a trabajar en tres lugares que me marcaron hasta el día de hoy.

Recién cumplida mi mayoría de edad, partí con toda la fe (y mucha vergüenza por ser mi primera vez buscando) a un conocido mall que hay cerca de mi hogar. Con más fe aún, pasé al cine.
Recién me estaba metiendo en el mundo del trabajo “oficial” (Al menos, para mi era oficial, banderear en la esquina o repartir volantes no [Perdón al que se sienta ofendido]) y estaba nerviosa. No tenía idea con quien hablar, las funciones ya habían empezado y el cine estaba vacío hasta en la boletería.
Me acerqué a confitería, donde no estoy segura si salió de la nada o estaba ahí MUY aburrido, un chiquillo que me dijo “Hola! ¿en qué te ayudo?” y le conté. Recibió mi currículum todo feliz y me recibió a mi igual de feliz cuando me contrataron.
Pero bueno, resulta que pasada una semana de eso, me llaman a una entrevista masiva. Nos metieron a una sala que era igual a una de premiere exclusiva, pero de mentira, con un proyector cagón para reuniones de oficina probablemente o capacitaciones o entrevistas masivas. Éramos como… seis personas, todas separadas por elección propia, hasta que entró la jefa de recursos.
Nos explicó la situación. Seguridad, en que podíamos trabajar, que no nos entusiasmáramos que lo más probable es que termináramos barriendo salas el resto de nuestras vidas… pero en un tono educado y amable con una sonrisa en los labios, así que sonaba hermoso igual.
No tengo absoluta idea del porqué, pero una semana después me informaron que había sido seleccionada como cajera part time. CAJERA POS, todo un lujo. Te pagaban bono por caja, te daban cabritas gratis, entradas todas las semanas… Por el módico precio de dedicar tus horas a lidiar con “¿Qué me recomienda usted?”, abuelitas con sencillo y niños haciéndose pasar por mayores de edad para entrar a ver películas “prohibidas” como The Spirit.
No crean que fue tan malo como suena, al contrario, me encantaba interactuar con el público. Con el tiempo me he puesto más autista, pero la paciencia era mi amigo mas fiel.
Por mi entusiasmo, me gané el derecho de subir de nivel y ser proyeccionista. Aluciné.
Entré en la sala común de las máquinas y… me desilusione un poco, pero me duró nada, hasta que me sentí importante. Me enseñaron a armar películas de rollo, moverlas entre máquinas, acoplarlas a las máquinas, todo a la relativa antigua. La bacán era la recién llegada máquina de 3D, donde la única película que había era Coraline, que se demoró una noche en traspasarse al equipo porque era una película muy pesada. Pero aún así, yo amé el hecho de poder interactuar con el cine, interactuar con la copia física de la película, probar películas sola, verlas, escuchar el “tacatacataca” de los cuadros al pasar para formar una imágen en movimiento.
Yo ya había tenido dos acercamientos al audiovisual, uno con mi profesora de Filosofía, quien nos mostró un mundo de películas de culto medio raras que me vienen hasta ahora y el segundo con el sr Salfate, mostrando películas, series y cortometrajes que deberías ver en la tele. Pero esto me llevó a otro nivel. Yo quería estudiar Cine. Quería armar películas…
Sueño que aún no se hace realidad, pero algún día filmaré algo…
Todo este sueño duró tres meses. Me retiré por lo que ahora llamo una estupidez de la que no hablaré, pero creo que es una de las cosas de las que me arrepiento de haber dejado.
Anécdotas:
-En esa época se estrenó “Mamma Mía”, una película de Meryl Streep en la que cuentan una historia y las mezclan con canciones de Abba. Resulta que una señora fue, desde el estreno hasta que sacaron la película de cartelera, TODOS los días y sola. Siempre decía el mismo comentario “Es que es tan buena y tengo tanto tiempo que hay que venir a verla”. Después de eso, fue poco.
-Uno de los guardias me enseñó a usar gratis las máquinas de masaje. No lo revelaré, pero tampoco lo usé mucho porque no me gustan los masajes.
-Vi como 4 películas en total. Debí ver más.
-Cerca de mi paso a proyección, llegó la película “El curioso caso de Benjamin Button”. No me acuerdo bien si eran como 6 o 9 rollos porque no me recuerdo cuantos minutos hace cada pequeño rollo que hay que unir para formar el gran rollo, pero al terminarla era enorme. Los platos donde colocaban las películas eran más o menos como una mesa de comedor para 4 (ahora, yo soy pequeña, pudo ser uno para dos, pero era grande) y ésta, llenaba el plato.
Resulta que la probamos, la vimos todos los que estábamos ahí (proyectores, cajeros, confiteros, quien quisiera), lloramos y al momento de los créditos tratamos de adelantarla… ERROR. Se desarmó el rollo. me quedé hasta como las cuatro am ayudando a los chiquillos a armarla antes de que me dijeran “vete no mas, aquí seguimos”. Horrible.
-Proyectamos “The Spirit” en la función nocturna, de 10 a 12 aproximadamente. Como no era una película popular, al asomarte por la ventanita te encontrabas con unas ocho personas, cuatro de ellas como pareja para besuquearse un rato. Nos quedamos conversando para que terminara el turno cuando casi al final se escucha un PAAH… Fuimos revisando y resulta que cuando quedaban unos 10 minutos de película, la máquina se sobrecalentó por un error capa ocho y se apagó la película… Los que no fueron en pareja pidieron la devolución del dinero porque no alcanzaron a ver el final.
-Me enseñaron bien el oficio de proyeccionista y lo que no sabía, lo preguntaba. Resulta que cada cambio de rollo, en la esquina superior derecha aparecía una pelota… Ostras, no se como explicarme, pero se notaba asi como “Toc”, una pelota en la esquina con unos puntos y cambiaba de escena medio brusco. Hace un año o más, me di cuenta que ya no existía ese cambio. Me dio pena imaginar que ya no existía el hecho de armar rollos, acoplarlos a la máquina… Todo es digital.

Cuando me fui, me regalaron una super mega bolsa de cabritas y un cartel, de esos gigantes que se cuelgan, del ratón Despereaux.
Fue una linda experiencia.


El siguiente lo encuentras en el próximo blog ;)
Nos leemos pronto.

viernes, 4 de diciembre de 2015

El Discman de la Caro II: Muse

Esta semana, la pasada y la pasada y la anterior a esa… y todas desde un mes antes del concierto que hicieron en Chile y aún más después del concierto, mi cabeza sólo quiere Muse en el cuerpo.
Desde el 94, Matthew Bellamy, Christopher Wolstenholme y Dominic Howard se lucen creando maravillosas canciones que tratan de diferentes temas. El tremendo vozarrón de Matt, su cabeza llena de ideas... Ostras, podría largarme a decir maravillas pero no.
Esta vez comparto mi setlist de canciones que grabaría feliz en un cd, asi que pongale play aquí y disfrute (Dedicado en parte a una nueva amiga que me cae lindo <3):


1.- Resistance (The Resistance) (00:00 - 05:47): La introducción misteriosa que tiene esta canción, te emociona. Por eso como primera canción, ya que entra como que no entiendes de que viene el disco cuando de pronto pah, pianito exclusivo.


2.- New Born (Origin of Symmetry) (05:47 - 11:49): Que decir. Nuevamente empezando por la intro en piano, la mezcla posterior con el rock de la guitarra, bajo y batería, te introduce en el mundo Muse.


3.- Time is Running Out (Absolution) (11:49 - 15:45): Una canción de amor disfrazada de amor psicótico. Love it.


4.- Uprising (The Resistance) (15:45 - 20:51): El video de esta canción de por sí es extraño y apocaliptico. Yo preferiría una marcha eterna con Matt adelante cantando, tocando puertas que todos salgan cantando detrás de él pidiendo por una revolución. Grande Uprising.


5.- Starlight (Black Holes and Revelations) (20:51 - 24:50): Una canción triste mezclada con música linda de comercial (cosa que supongo han hecho bastante). Disfrutad de la posible alegría que les pueda provocar la melodía, incluso tomenla como algo lindo. Not.


6.- Stockholm Syndrome (Absolution) (24:50 - 29:48): Demencia. Cuando me sale la canción en el discman actualizado conocido como celular con reproductor solo me imagino demencia hasta que llega el coro. Ahi te iluminas, subes al cielo un rato y bajas bruscamente a la demencia. Hermoso.


7.- JFK/Defector (Drones) (29:48 - 35:15): Free… yeah I’m free. La verdad es que gusta como lleva la canción para una nueva rebeldía junto con uprising. Algo asi como para cantárselo a la gente con algún tipo de poder.


8.- Map of the Problematique (Black Holes and Revelations) (35:15 - 39:33): Para variar, una intro deliciosa con gustito a serie policiaca tipo NCIS. Expresa todo lo que es ansiedad, si te pones ansioso fácilmente, no la escuches (aunque si, dale no mas, vale la pena).


9.- Madness (The 2nd Law) (39:33 - 44:12): La confusión propia de la adolescencia. Eso es para mi esta canción. La revolución personal, la explicación a los cambios de humor, el cambio de vida, etc.


10.- Exogenesis: Symphony Pt 1, 2 y 3 (The Resistance) (44:12 - 57:04): Inspiración para hacer un video del futuro en un… 300%. Interestellar reducido en una canción perfecta lleno de una sincronía entre el rock y la música clásica con la voz de Matt de fondo. Uf, perfecta.


11.- The 2nd Law: Unsustainable (The 2nd Law) (57:04 - 60:52): Siguiendo con la línea futurista, pero sinceramente, mas ambientado en la realidad actual, la canción nos muestra como decaemos lentamente para llegar a la canción anterior. Todo como crítica construida en un dubstep.


12.- The Handler (Drones) (60:52 - 66:19): Futuro lejano. Nos invadieron los robots, yo soy uno, oh wait. Ahora mismo lo soy con la rutina que tengo. Analogías de vida, tómeselo como quiera, la canción está muy muy buena.


13.- Unintended (Showbiz) (66:19 - 70:16): Caemos rápidamente a cortarnos todos las venas. El video en cámara lenta mostrando la confusión interna que no nos deja avanzar en la vida, pero con todas las ganas de querer hacerlo. ¿Preparó su gilette?


14.- Supermassive Black Hole (Black Holes and Revelations) (70:16 - 73:45): *Pesco mi moto invisible, paseo por la ciudad, atrapo a los malos con estilo escuchando esta canción*. Ya dibujaré bacán para hacer este video *Inserte aquí cara soñadora*.


15.- Knights of Cydonia (Black Holes and Revelations) (73:45 - 79:51): Para terminar como terminan los grandes. Se cierra el disco con una canción que nos lleva al viejo oeste y montamos nuestro caballo como malhechores, con el pañuelo en la boca robando mujeres… ok no.


Apocalypse Please, Mercy, Plug in Baby… cuantas canciones lindas quedaron afuera, pero yo creo que incluso puede que les reclame que no puede grabar el disco pirata porque está muy justo o se pasó dependiendo de la versión pirata que haya bajado.
PERO ACÁ NO FOMENTAMOS LA PIRATERIA (no, mentira)


Nos leemos :)

miércoles, 12 de agosto de 2015

Diario de una Mamá Independiente VI: Trabajo Pt. 1

Hace tiempo en Twitter, andaba circulando un Hashtag increíble, de esos que hacen soñar a muchos chilenos con ganarse un premio. Este en particular era por ser un trabajador “esforzado”. El hashtag era #FARKASDIADELTRABAJADOR en el que, si el reconocido señor Leonardo Farkas aprecia tus 140 caracteres para decir “Si, tu eres uno de los 10 trabajadores más esforzados”, te llevas nada mas y nada menos que 5 millones de pesos. Obviamente, no había jurado de por medio y supongo que fue mas bien por la mayor cantidad de gente compartiendo su historia. Uno de los que ganó fue un tipo en silla de ruedas que circuló hasta en las noticias por barrer las afueras de un hospital.

Había visto muchas historias, pero NADA como lo que se vivió en ese hashtag. Había mamás diciendo “Mi hijo trabaja todos los días por intentar volver a caminar” o “Soy mamá 24/7 y es el mejor trabajo del mundo”...
Señor Farkas, no creo que me lea. Igual le digo que se agradece su esfuerzo, como siempre, pero la verdad es que ni ud ni nadie puede decidir quien es mejor trabajador que quien. Hay gente que no lleva nada trabajando y no por eso, es un mal trabajador, todo lo contrario. Ese tipo del mcdonalds que está 12 horas parado detrás del mostrador y lleva un mes trabajando para costearse sus estudios lo puede hacer igual de bien que alguien que lleva 40 años en el mismo puesto de trabajo para costear a su familia. Todo viene con las ganas y la manera de llevar tu trabajo, en ambos casos, los dos se están esforzando, arriesgando horas de sueño, de tiempo compartido con su familia, etc.

Pero bueeeno, para que estamos con cosas, todos queríamos la plata. No participé al respecto porque no quiero ganar llorando con 140 caracteres diciendo "Soy una madre orgullosa, trabajadora y estudiosa" y, para que no se malinterprete, tampoco voy a llorar con una entrada de blog con el que doy a conocer mis experiencias. Pero si así fuera, no diría que el premio lo regalaré a los más necesitados (aunque si le daría unas lucas a la viejita que se duerme a la entrada del metro o a los que cantan choro en la micro)…

Bueno, me desvié ¿A qué viene todo esto?

Me llevó a rememorar mi corta vida de trabajo, pero que ha sido bastante larga para mi feliz afp, considerando que hay otros que no trabajan ni cuando salen de la universidad o que trabajan menos de un mes para irse de vacaciones, y tienen el descaro de poner en el currículum que son especialistas “Surfeando” (si, créanme, me tocó leer eso).

Primera Pega:

Cuando yo tenía sweet sixteens, un amigo trabajaba para Sodexho en la Clínica Alemana. Él me dijo “Están buscando gente part time, ¿Te tinca?” y yo así… “Ya :D”
En ese tiempo sabía que era raro que contrataran a alguien menor de dieciocho, sobre todo en una empresa así, pero fui igual.
Llegué en mi bici verde, de la cual hablé en otra ocasión anterior. La anduve trayendo por muchas partes de la clínica hasta que el guardia me dijo “Hay un estacionamiento afuera en el segundo piso del estacionamiento de autos”. Bueh, ahí partí a dejarla (que por cierto era un estacionamiento muy chuño) y empecé a buscar el lugar. Terminé hablando con el mismo guardia para preguntarle donde estaba Sodexho y no sabía… Asi que me di vueltas otra vez por todos los lugares posibles del edificio, pensando "Oh, hermoso, lleno de luz y pureza", hasta que en informaciones me vieron perdida y me mandaron al subterráneo. Ahí estaba el casino y una mini oficina que no tenía ni ventanas. Me encontré con mi amigo y con una chiquilla (que por cierto, mantengo contacto con ella hasta hoy <3) y las dos hicimos entrevista. Quedé ingresando facturas los sábados en la mañana ganando "buenas lucas" que me valieron para comprarme mi camarita de video, con la que pasé muchas aventuras que no contaré ahora.
Igual la pasé super bien, aprendí harto excel y de repente me llevaban galletitas de colación de lo que iba entrando. Los que trabajaban ahí se portaban super bien conmigo, supongo que era porque estaba chica y si los veo en la calle alguna vez, los saludaré (pero sólo si me reconocen, porque de lo contrario... #MalaMujer)
Si… muy grato…

Aprendiendo el “No More”:

Mi papá siempre me dijo "El día que trabajes, tienes que hacerlo bien, no importa lo que sea. Si barres la cocina, tienes que ser la mejor barriendo la cocina". Con estas pegas, lo intenté, pero antes de faltar a lo que me dijo mi viejo, me retiré dignamente como la mejor en mi pega (con el ego entre las nubes, pero no era mucho que decir con las pegas de mierda que fueron...)

Mis compañeras de curso se juntaron a banderear por campañas electorales. Tiempo después me invitaron a participar para ganar unas lucas (bien cacas las lucas eso si y nos daban un juguito en caja con un galletón DE ALMUERZO) pero como ellas ya tenían el grupo formado, siempre terminaba bandereando en una esquina forever alone o repartiendo volantes igual de alone.
Lo entrete que hice en esta pega, fue una cicletada por el candidato de ese entonces (y hasta ahora, como la mayoria de los políticos) que se hizo en un cerro cerca del mall sport. Partíamos desde la entrada del Mall, subíamos por una callecita estrecha, llegabamos a la mitad del cerro y nos daban un vasito con gatorade del tamaño de esos que te dan en el dentista. Ese vasito era de ese porte porque era la "porción ideal para la ocasión". Un huevo, para que chucha te venden la botella entonces. La subida fue una MIERDA. Como ya les conté antes, mi bici verde tenia los cambios malos, así que estaba en el más pesado. Imaginarán por qué fue una mierda la subida…Pero la bajada, fue casi como flotar con los dioses, pero ahora no la hago ni cagando.
Bueno, esa pega fue mala con ganas, la pase mal, ganaba ni para un combo de mcdonalds, asi q never more…
Pasó mucho tiempo antes que trabajara de nuevo en algo (un embarazo y como un año más). Postulé en el Mamma Mia que recién se había instalado en el Alto Las Condes. Debo decir que gracias a esto, aprendí que no quería trabajar en un Mall nunca más, menos en un restaurante de comida rápida. Resulta que entré como cajera part time, donde aprendí todo el trabajo de atención a cliente eficientemente, a la hora de almuerzo, llegaba mucha gente a pesar de que era de los locales nuevos que casi nadie iba, por lo que trataba de tener paciencia con aquellos que aún no habian decidido o me preguntaban a cada rato lo que era el plato... El problema de verdad era que cuando me apuraba para que todos tuvieran su orden más rápido, salían mas pedidos de los que podían atender y me pedían que parara un poco o la gente reclamaba si no tenía su pedido… Si paraba por eso, me retaban porque no estaba haciendo nada o iba muy lento... Hasta que lo mande al cuerno y atendí como yo quería, si no se podían la carga, no era mi puto problema. Aquí tambien una vez me cagaron con 50 lucas. Unas chiquillas del happyland (betches) llegaron a cambiarme unos billetes y cuando me propuse a contarlos, mi jefe me dijo “no las cuentes, total ya nos vamos” Error fatal… al día siguiente me putearon a mi, me defendí, tiré al agua a mi jefe y me retiré indignada.

Duré tres meses en ésto y no escupo al cielo, pero espero no volver en la vida a hacer una pega así y compadezco a los que tienen que pasar por estas pegas pq no pueden estudiar nada o algo que no tiene suficiente campo...

Otro día les hablo de mis mejores tiempos
Nos leemos pronto.

lunes, 6 de julio de 2015

Diario de una Mamá Independiente V: Embarazo Pt 2

Primera parte aqui: http://condensacionsincensura.blogspot.com/2015/06/diario-de-una-mama-independiente-v.html
Aquí sigue la historia. Tuve que dividirla en dos porque era muy larga. Resumir nueve meses en esto, no es nada...




Tercer Trimestre:


Yo, a pesar de todo, era una mujer feliz. Tenía una super guata. No tenía problemas para dormir, no se me hincharon los pies, no me cansaba de caminar mucho rato, me sentía guapa, le cantaba a mi hija, veía películas…
¿Envidia? Si. Yo no tuve malestares previos que me molestaran, mi único antojo era la Fanta y el pollo frito. Dejé de comer embutidos en general porque me volvía el asco (Hace poco fue que pude volver a comer choripanes). Y eso. En los últimos meses me dio por salir a todas partes. Mis vecinas me felicitaban, le deseaban salud a la guagua, etc.
Pero tenía una pena más. Ésta ya mas justificada. Cuando yo quedé embarazada, poco antes quizá, mi tío/primo favorito de siempre fue diagnosticado con cáncer de esófago. Vino a Santiago a tratarse, pero no estaba resultando. Poco antes de que lo mandaran al Norte, que es de donde venía, lo fui a ver mas o menos guatona para saludarlo. Él me tocó la guata y me dijo “Yo a esta guaguita no la voy a alcanzar a conocer, pero va a estar super bien y va a ser super sanita”. Yo le decía que no, que le iba a mandar fotos y todo eso, pero él sólo sonreía y me deseaba felicidad.
Resulta que él falleció, no recuerdo bien si fue 31 o 1°, y mi hija nació el 4, pero el día que me dijeron que lo estaban enterrando, yo empecé con mis dolores de parto. Casi nadie entiende que él para mi es su ángel de la guarda, que es su protector, que la cuida y es porque nadie estuvo conmigo cuando él me dijo todo eso. Efectivamente, no la alcanzó a conocer, pero está ahí siempre. Ella sabe que él es su ángel y le gusta. Es rico saber que hay alguien ahí. Yo tengo a mi abuela, quien no alcancé a conocer, pero estoy segura de que ella fue mi cuidadora.
Bueno el caso, viene lo feo.





Nacimiento:


Decir “parto” me carga. Curiosamente es una palabra muy fuerte, pero la encuentro un poco brígida, así que por eso esta parte no se llama así.
El día tres amanecí igual que los otros días. El almuerzo era jurel con puré, que no comí porque me causó asco y pasé un rato en el baño hasta que me di cuenta de que no era asco sino contracciones.
Llamé al sapu de emergencia, al cual se suponía que tenía que llamar en caso de, y le dije “Señorita, tengo dolores de espalda y debajo de la guata, tengo asda semanas” a lo que me contestó “Bien, ¿Ud es primeriza?”. Afirmé y ese fue mi error. Chiquillas, no digan sólo sí o no las toman en serio. Esta mujer me dijo “Ahh… es normal que se sienta asi, todas lo empiezan a sentir una semana antes o unos dias antes de que nazca la guagua, no se preocupe” y no hubo mas conversación. Cinco minutos después, le estaba pidiendo a la señora de mi primo que me fuera a buscar para que me llevara a la maternidad. Desde Vitacura hasta el hospital Luis Tisné, por Vespucio un miércoles a las 6 de la tarde. Háganse esa. Quizá la hacen y me entienden que había un taco de puta madre. Ella tocaba la bocina diciendo que me llevaba, parecía ambulancia. Algunos entendían y le abrían el paso, pero otros no y yo ya me quería morir. El dolor de espalda aumentaba y yo NO aguanto el dolor. ODIO el dolor, y no es ese disgusto de “A quien le gusta”, no, yo lo ODIO.
Llegamos allá. Maternidad en paro. Creo que había dos matronas, un doctor en camino y auxiliares que no eran de maternidad. Éramos como cinco chiquillas. Me metieron a una salita, me hicieron comer algo (yo no quería nada, pero igual me trajeron un super8 con jugo) y me dijeron “Ud no piensa estar dilatada así que váyase a caminar”. A CAMINAR WEON. caminaba de un lado para otro, ojos semicerrados, dolor de espalda a muerte. Me agachaba de repente y me hubiera tirado al suelo a hacerme bolita. Algunas enfermeras me miraban como “que exagerada la niñiita”. Yo empecé a acumular ira. No angustia ni dolor. Ira.
Me volvieron a examinar y me volvieron a decir “¿Ud es primeriza?”, asentí de nuevo, “Ahhhh entonces esto es una falsa alarma, le queda para rato así que vayase a su casa”. Con todo el amor posible ante mi ira acumulada le dije “Señorita, vivo en Vitacura, no me puedo ir porque no aguanto el cómo estoy”. Empecé a llorar. Cuando me enojo, me pongo a llorar. Póngale el dolor de espalda encima y fue peor. Así que “hicieron los trámites”, me dejaron sentada en la sala de espera MUCHO rato hasta que me trajeron una silla de ruedas. Le apreté la mano al que trajo la silla de ruedas y parece que le dolía porque me dijo “Mija, suélteme por favor”. Me hicieron firmar, no se que firmé, y mandaron a mi familia a la casa mientras a mi me mandaban como la alaraca del pre parto. Si, después supe que así me conocían.
Llegamos arriba, me dejaron en la puerta y me mandaron caminando con mi bolsito en la mano a la cama que estaba a la mierda. Creo que en el transcurso de caminar a la cama, caminar al baño a vestirme para dormir y volver a la cama se me fueron como veinte minutos. Una tortuga caminaba más que yo. Sentí envidia épica de ver a las mamás tan relucientes y felices, lo más probable con una epidural en la columna. Yo la pedía pero me miraban así como “Chiquitita, piensa que le vamos a poner algo”. Hasta que no alcancé a subirme a la cama cuando empecé a gritar. Se me rompió la bolsa y todas las mamás de la sala empezaron a tocar los timbres de alarma. Me sentí muy agradecida. Llegaron dos enfermeras y un auxiliar a subirme a la camilla, a la cual me tuve que subir sola o podía denunciarlas por maltrato (oh wait), me pusieron esa bata rancia de papel y yo gritaba. Al que me hablara, yo lo puteaba (De ahí el alaraca) y el auxiliar que me llevaba a la sala de parto me decía todo asustado “Por favor señora no vaya a tener la guagua aquí porque yo no soy enfermero” y lo puteaba de vuelta diciendole “Apúrate entonces pos WEON”.
Cuento corto, llegue a la sala, entró la matrona, entró mi ex y salió la guagua. Todo esto como en cinco minutos.
COMO describir el alivio. Cagar después de aguantarte todo el día es un cuarto de lo que se siente tener a la guagua. La matrona dijo “Puje” y salió. Me empecé a reir de puro alivio, el problema es que parecía loca de patio, carcajada limpia. Pusieron a mi hija en el regazo por lo del “apego”, pero yo solo me reía. Y apretaba las manillas de la camilla. Una enfermera empezó a soltarme los dedos a la fuerza para ponerme el suero y yo me volvía a agarrar. Absorbí como tres paquetitos de suero en un rato. Ya mas consciente del tema, me llevaron a post parto, me llevaron a mi hija y todo fue hermoso.
No tengo idea de que es lo que me pasa en la espalda, pero yo tengo los nervios tan sensibles, que si me meto a una piscina muy fría soy capaz de morir ahogada por no respirar de parálisis por los nervios. Las películas de suspenso, me ahogan. Ese día supe que podía gritar, y bastante fuerte por cierto, porque ante el pánico yo me retraigo y me ahogo. Pero supongo que por eso no aguantaba a la guagua adentro. El dolor de espalda me pateó por los dolores que no tuve a lo largo del embarazo.
Horrible.


Pero nació mi hija y fue todo muy hermoso. La cara de la gente cambió, mi hija era un sol, dormía de noche, comía a sus horas, lloraba poco y nada. Era una guagua envidiable. Me cambió la vida, mi manera de pensar, de ver las cosas, mi actitud, todo se adaptó. No se si nací para ser mamá, no me gustan mucho los niños, pero si me dijeran que todas las guaguas van a salir así, todas querríamos ser madres mucho más facil.
Yo por mi parte quedé con la guata arrugada como pasa, estrías en las piernas, etc, etc. Pero volví a mi peso original así que muy bien. Quedé friolenta a tal punto que le tengo que preguntar a mi hija si ella tiene frio porque o si no estaría con chaleco todo el día por mi culpa.
Aunque al día de hoy la veo y pienso que todo lo que he contado es sólo una anécdota, parte aprendizaje por si hay una próxima vez. La enfermera que me mandó para la casa me fue a ver y quedó para la escoba. Tantas ganas de decirle “Betch, viste, betch”, pero la ira se había ido dando paso a felicidad plena por un mes, mas o menos.
Ahí empezaron otras cosas, pero no serán contadas ahora.

Nos leemos luego.

viernes, 26 de junio de 2015

Diario de una Mamá Independiente V: Embarazo Pt 1

No, mis amigos, no estoy embarazada. Este es el relato de cómo me convertí en mamá.
Este es un tema del cual me han preguntado. Sobre todo aquellas que están con ganas de ser mamá. Es algo que cuento como una anécdota divertida aunque no lo fue en el momento y esa etapa de la vida es algo que no quiero repetir de la manera en la que lo viví. Atenta muher, si tienes muchas ganas de tener guagua, mi experiencia no te va a gustar.

Que grave se lee todo eso, pero aquí ya empieza la anécdota y estás advertida. (Si eres hombre no se que vas a pensar de todo esto, pero RARO es una de las palabras).

 

Primer Trimestre:

Yo no supe que estaba embarazada hasta el día que no me llegaron mis días. Mi ex si. Aún faltaba una semana para saberlo cuando empezó: “Estás embarazada”.
Todos pensarían que lo tomé urgida, que me quería morir y la mierda, no. Para mi fue bastante adorable quedar embarazada, hasta que me acordé que mi mamá tendría que saberlo.
El día que decidimos decirle (que no fue más allá de una semana de que fuera al médico. Menos incluso) fuimos a verla y estaba acostada, hinchada como bola.
-Mamá, ¿Estás bien?
-No
Resulta que tuvimos que llamar a la ambulancia para que se la llevaran al hospital por un ataque de cálculos a la vesícula que me tuvo toda la noche en la sala de espera. Terminó por salir caminando porque lo único que hicieron fue estabilizarla al no poder operarla por el sobrepeso. Salió con una sola advertencia: “Que no pase emociones fuertes”.
Concha de tu madre. Y yo traía ahí la sorpresita del año. Pasó mucho tiempo para que le dijera y mi sentido copuchento arácnido de mujer, me tiraba a contarle a alguien. Mi familia está lo suficientemente loca como para decirle, así que conté con la única persona que consideré cuerda y ajena, pero de la familia: La señora de mi primo. Le pedí que me fuera a buscar a uno de mis tantos paseos largos que me dio por dar, le conté en el camino, lo tomó normal pero ella se iba a encargar de contarle a mi primo, pero yo a mi madre.
La previa de contarle fueron dos peleas. En la primera se alteró y me dijo “Si tuviste sexo, te echo de la casa” y ahí yo, “Yapos mamá si sabes que si”. Se calmó como dos días, anduvo triste hasta que en la segunda pelea me dijo “Si estás embarazada, te echo de la casa” y yo le dije “Yapos, me voy”. Y así fue como se terminó enterando.
Entre mi primo y mi madre nos dieron un sermón de aquellos, una paja máxima acerca de la responsabilidad y un huevo. Como si yo no lo supiera.
Aparte de eso, las cosas no anduvieron mejor tampoco conmigo. Decidí no seguir con arquitectura en la Chile por economía y salud ya que las nauseas eran para ponerme verde desde que despertaba hasta que me quedaba dormida. En el metro ya me conocían y me ofrecían el baño siempre. Me quedaba en plazas del centro, leyendo, mirando al cielo, tomando siesta, tratando de no morir. Mi ex había entrado a estudiar hacia un año, asi que lo veía nada. Mis amigas entraron a estudiar ese año así que tampoco las ví mucho. Las mas cercanas me repitieron el sermón de la responsabilidad como lo haría una amiga cercana. Las otras gritaban de emoción. WEON que emoción. Los que iban sabiendo en el camino tenían reacciones super variadas, pero cuando te quedas mucho rato en el lugar con esa gente, terminan hablando de la guagua que nacio sin brazos, o la que tuvo quintillizos hace poco o el aborto que tuvo no se quien… No digan que no es cierto, porque a veces hasta uno empieza el tema cuando ve a una embarazada. Entonces ahí empiezas tu a darle gracias a la vida (o no tanto) de que tienes un pc, internet y toda la información de lo que puede pasar, porque en otras circunstancias tienes conocidos que ya pasaron por eso, aunque igual eso es una mierda, todos los embarazos son diferentes si hablamos de comportamiento de la mamá. Pero si, doy gracias a tener una mente amplia a las posibilidades y una memoria suficiente para recordar que si hago tal cosa, podría pasar esto, si no lo hago, también.
Las naúseas me duraron cinco meses, los paseos hasta que mi mamá se enteró porque de ahí ya salí poco y nada por el que dirán. Bleh.

  

Segundo Trimestre:

Naúseas seguían. Depresión activa porque me sentía sola. Mi vieja llorando por los pasillos. Uf, mil cosas. Pero la guata empezó a crecer y me enteré que iba a ser mujer. No estuve sola al momento de saberlo. Estaban mi madre, mi ex suegra y mi ex, creo. Las dos primeras lloraban cuando se enteraron y altiro a pensar en que hacer, que como iba a ser, y empezó el tema del “Cómo se va a llamar”.
No teníamos puta idea. Yo no pensaba muchos nombres porque no tenía cabeza para eso. Hija mía, si lees esto alguna vez, aunque no creo, te llamas así ante la insistencia de mi mamá de TODOS los días escuchar “Que aun no le pone nombre”, “Que no se como decirle a la guagua en la guata”, “Que no se que decirle a los demás”. Otra en mi lugar se manda a cambiar y la manda a la cresta o simplemente no le interesa. Yo ya tenía suficientes cosas encima como para más encima cargar con eso. Así que le dije un nombre al azar que sonara bonito y todo el mundo se enteró como se iba a llamar, y no me pude echar atrás después.
Es en este punto donde pasó algo que mi antigua yo nunca haría pero que fue TREMENDAMENTE satisfactorio. Antes que todo, yo solía ser celosa y arrastrada. Con mi ex no estabamos bien al momento de todo esto, por lo que lo veía poco y yo lo necesitaba porque se suponía que tenía que tener amor de por medio ¿no? Yo era insistente hasta la muerte, lo admito. Llamadas y llamadas sin respuesta, empezaron a decaer cuando ya me daba lata, pero subían a niveles incontrolables cuando tenía pena, lo cual era a menudo. ¿Que es incontrolable? Una llamada por minuto durante mucho rato. Si no contestaba, era peor.
Pero un día me contestó y estaba en su casa. Le pregunté si podía venir y me dijo que estaba cansado y que tenía lata. Me enojé. Había pasado mucho tiempo de no verlo. Así que le dije a mi mamá “Voy y vuelvo”. Me arropé con un abrigo que me quedara bueno porque ya tenía seis meses y una guata considerable, tomé una botella con agua del refrigerador (hagan cuenta de que estamos en agosto, un frío de mierda) y me encaminé a verlo. Enojada como estaba, llamé a la puerta, me abrió el hermano y lo único que dije fue “Permiso”. Fui a su pieza, este hombre estaba acostado y plas, le vacié la botella con agua helada en la cabeza. Cuando terminé, el hermano me miraba para la escoba y yo me fui.
Me arrepentí en la mitad del camino y me devolví a conversar (No a pedirle perdon, no se confundan). Justo había llegado la mamá. El hermano se reía en silencio y él estaba limpiando. Yo me paré al lado de él esperando a que terminara y la mamá le preguntó “¿Qué le pasó mijito” y le dijo “Se me cayó un vaso con agua”. ME DEFENDIO. Dios, pero la mamá me miró, miró la botella y me pidió que saliera de la pieza y lo esperara en el living porque su hijo “estaba en pijama” y me reí. “Mire como estoy y no quiere que lo vea en pijama”. Se enojó mas y me pidió que me retirara en la manera mas cortés que pudo. De vuelta le dije “No tiene porqué echarme, me voy solita”.

No volví hasta que nació mi hija.

Hasta aquí la primera parte... ya sabrán de mi en otra ocasión

miércoles, 29 de abril de 2015

Diario de una Mamá Independiente IV: Bicicleta


La bici. Ese transporte tan práctico pero que la ciudad te obliga a NO usarla.

Niñez:

Mi primera bicicleta era una tipo moto como de los 70’s heredada de mi primo. Es roja, asiento negro, manubrio que te daban ganas de acelerarla desde ahí… Digo es porque aún existe, pero no sabría decir exactamente donde está. No viví grandes aventuras con ella, pero cuando la llevamos a la casa de la playa, intentaba tirarme por la calle de mierda llena de hoyos pero nunca me resultó. Era lo suficientemente desnivelado como para sacarme la cresta y media.
Lo que sí, siempre que me subía a una bici, me imaginaba que iba a caballo. Un caballo dócil y que podía hacer lo que quisiera. Lo admito, este sentimiento lo tuve por toda mi adolescencia y hace poco, cuando me subí de nuevo, el sentimiento volvió. Fue hermoso.
Pero me desvié. Después de que se la llevaron a la playa, me regalaron otra, también usada pero sin rueditas de apoyo y esta vez, era una mountain bike. Era verde, hermosa, de fierro, super pesada y no tenía cambios así que me pasaba la vida sacando musculitos en las piernas.
Con ésta, aprendí a andar sin rueditas, hará a los once años recién. Pero desde ahí, ya empecé a irme en bicicleta al colegio.

Adolescencia:

Con mi bici verde si que pasé aventuras de todos los tipos. Cómo ya era un poco mas libre de ir a cualquier parte, iba realmente a todos lados. Al super, a la casa de mis amigas, a pasear, a los mandados, etc. De todas esas veces, una sola me caí (y casi me mato, por cierto) y dos casi me atropellan (una de ellas una micro). Aguantó llevar a mis amigas, una sola vez de a dos (una en el manubrio y la otra en el asiento mientras yo pedaleaba al medio de pie) pero varias de a una para irnos a otra parte. Aguantó un choque con una cuneta muy alta, pero salió mal parada ya que se acható de tal manera que cada vez que viraba, chocaba con los pedales, así que tenía que tener cuidado de no pedalear en una curva o me sacaba la cresta. Aguantó unas cuantas subidas al cerro, una de ellas fue publicitaria por política. Aguantó mis salidas a trabajar, mis idas al colegio. Y a todo esto, sin casco. Irresponsable de mi parte, pero nunca ocupé casco para ningún viaje, cosa que ya no hago porque me pasan tremendo parte.
Una vez me preguntaron si quería participar en un concurso de dibujo. Acepté, concursé y no se como, gané (salí en Chilevisión según me contaron después porque el concurso resultó ser ministerial y no se que chucha). El premio? Una bici de titanio ligera HERMOSA (si, así con mayúsculas) que de hecho, me ayudaron a llevar en una van municipal (háganse esa) porque no me dejaron irme en bici a mi casa desde el lugar del premio.
Me duró como tres meses antes de que me la robaran en el supermercado por dejarla encargada y guardada en la farmacia que había ahí. Fue super triste y volví a mi bici verde achatada.

Caidas:

Como dije antes, me he caído una sola vez y fue con todo el odio por caídas que no llegaron y que no fueron. No estoy segura de cuando fue, me refiero a año, fecha, no se… Iba con la que era mi compañera de curso y partner de bici en ese entonces paseando por el barrio. Yo llevaba un jockey de mi papá, el cual sólo usaba él y ese día no tengo idea del porqué lo saqué para usarlo. ¿Qué tiene que ver el jockey?
Cuando íbamos en bajada a una buena velocidad, que de hecho, era una bajada de estacionamiento, por lo que era bastante en picada, el gorro se empezó a volar y mi mente pensó mal las cosas. Traté de agarrar el gorro y bajar la velocidad frenando la rueda trasera. El problema es que frené la delantera. La bici verde dio vuelta en 360° y yo, cuan malabarista, me quedé agarrada en la bici y por ende, el manubrio cayó en mi diafragma. Quedé en blanco. No, no vi mi vida pasar, no supe nada por el minuto más largo de mi vida cuando empecé a escuchar a la gente de los locales del estacionamiento ir hacia mi corriendo gritando. No se que pasó, pero en una de esas, empecé a respirar y a llorar. Me raspé una rodilla y el gorro seguía puesto en mi cabeza.
Lo idiota es que me recuperé como en cinco minutos, agarré la bici, seguí andando y me puse a pensar en la retada de mi vida cuando llegara magullada a mi casa. Pero no supieron que me caí así ni nada hasta que pasaron muchos años.
También dije que casi me atropellan dos veces. Mentí, fueron tres. Una, mi punto ciego me jugó una mala pasada y una micro amarilla pasó a dos centímetros de mi rueda delantera tocando la bocina. La segunda fue parecida, pero ahí me fallaron los frenos. Calculé mal y seguí un poco de largo y justo a una vieja se le ocurrió doblar. Más bocinazos, siendo que era la vieja la que tenía que parar porque yo tenía verde. En fin. La tercera y última fue cuando iba cruzando con un montón de peatones y una vieja hablando por celular, siguió de largo la luz roja de ella y me topó las piernas despacito. Se asustó la vieja, salió gritando porque pensó que me había pasado algo, porque yo me había bajado de la bici para correrme. Yo me subí de nuevo y salí disparada al colegio.

Actualidad:

Dejé de andar en bicicleta cuando salí del colegio. La u me quedaba lejos así que me iba en metro, sin contar que después que fui mamá me puse pajera. Pero nunca perdí las ganas por andar en ella. Ahora me estoy viniendo a la pega ahorrando en bip para gastar en bencina, lo cual ha resultado maravillosamente. En este tiempo, me he dado cuenta de que la ciudad no ha cambiado su comportamiento en cuanto a las bicicletas. Puede haber ciclovías, semáforos especializados, lugares exclusivos… Pero siempre falta donde dejar la bicicleta o siempre hay alguien que se pone a caminar por la ciclovía pajaroneando y después puteando porque pasaste muy cerca o simplemente sin respetar a los ciclistas que aún no saben si andar por la calle o por la vereda. Si me pongo de parte del peatón, el ciclista tiene gran culpa. Han atropellado a harta gente por andar de velocista, incluso hay varios pelotudos temerarios que andan por medio de las calles grandes, llámese Alameda, Providencia, Autopista… Llevo muchos años en bici y me da pena ver que aún no hay educación vial correspondiente para este transporte.

Nos leemos luego.