lunes, 6 de julio de 2015

Diario de una Mamá Independiente V: Embarazo Pt 2

Primera parte aqui: http://condensacionsincensura.blogspot.com/2015/06/diario-de-una-mama-independiente-v.html
Aquí sigue la historia. Tuve que dividirla en dos porque era muy larga. Resumir nueve meses en esto, no es nada...




Tercer Trimestre:


Yo, a pesar de todo, era una mujer feliz. Tenía una super guata. No tenía problemas para dormir, no se me hincharon los pies, no me cansaba de caminar mucho rato, me sentía guapa, le cantaba a mi hija, veía películas…
¿Envidia? Si. Yo no tuve malestares previos que me molestaran, mi único antojo era la Fanta y el pollo frito. Dejé de comer embutidos en general porque me volvía el asco (Hace poco fue que pude volver a comer choripanes). Y eso. En los últimos meses me dio por salir a todas partes. Mis vecinas me felicitaban, le deseaban salud a la guagua, etc.
Pero tenía una pena más. Ésta ya mas justificada. Cuando yo quedé embarazada, poco antes quizá, mi tío/primo favorito de siempre fue diagnosticado con cáncer de esófago. Vino a Santiago a tratarse, pero no estaba resultando. Poco antes de que lo mandaran al Norte, que es de donde venía, lo fui a ver mas o menos guatona para saludarlo. Él me tocó la guata y me dijo “Yo a esta guaguita no la voy a alcanzar a conocer, pero va a estar super bien y va a ser super sanita”. Yo le decía que no, que le iba a mandar fotos y todo eso, pero él sólo sonreía y me deseaba felicidad.
Resulta que él falleció, no recuerdo bien si fue 31 o 1°, y mi hija nació el 4, pero el día que me dijeron que lo estaban enterrando, yo empecé con mis dolores de parto. Casi nadie entiende que él para mi es su ángel de la guarda, que es su protector, que la cuida y es porque nadie estuvo conmigo cuando él me dijo todo eso. Efectivamente, no la alcanzó a conocer, pero está ahí siempre. Ella sabe que él es su ángel y le gusta. Es rico saber que hay alguien ahí. Yo tengo a mi abuela, quien no alcancé a conocer, pero estoy segura de que ella fue mi cuidadora.
Bueno el caso, viene lo feo.





Nacimiento:


Decir “parto” me carga. Curiosamente es una palabra muy fuerte, pero la encuentro un poco brígida, así que por eso esta parte no se llama así.
El día tres amanecí igual que los otros días. El almuerzo era jurel con puré, que no comí porque me causó asco y pasé un rato en el baño hasta que me di cuenta de que no era asco sino contracciones.
Llamé al sapu de emergencia, al cual se suponía que tenía que llamar en caso de, y le dije “Señorita, tengo dolores de espalda y debajo de la guata, tengo asda semanas” a lo que me contestó “Bien, ¿Ud es primeriza?”. Afirmé y ese fue mi error. Chiquillas, no digan sólo sí o no las toman en serio. Esta mujer me dijo “Ahh… es normal que se sienta asi, todas lo empiezan a sentir una semana antes o unos dias antes de que nazca la guagua, no se preocupe” y no hubo mas conversación. Cinco minutos después, le estaba pidiendo a la señora de mi primo que me fuera a buscar para que me llevara a la maternidad. Desde Vitacura hasta el hospital Luis Tisné, por Vespucio un miércoles a las 6 de la tarde. Háganse esa. Quizá la hacen y me entienden que había un taco de puta madre. Ella tocaba la bocina diciendo que me llevaba, parecía ambulancia. Algunos entendían y le abrían el paso, pero otros no y yo ya me quería morir. El dolor de espalda aumentaba y yo NO aguanto el dolor. ODIO el dolor, y no es ese disgusto de “A quien le gusta”, no, yo lo ODIO.
Llegamos allá. Maternidad en paro. Creo que había dos matronas, un doctor en camino y auxiliares que no eran de maternidad. Éramos como cinco chiquillas. Me metieron a una salita, me hicieron comer algo (yo no quería nada, pero igual me trajeron un super8 con jugo) y me dijeron “Ud no piensa estar dilatada así que váyase a caminar”. A CAMINAR WEON. caminaba de un lado para otro, ojos semicerrados, dolor de espalda a muerte. Me agachaba de repente y me hubiera tirado al suelo a hacerme bolita. Algunas enfermeras me miraban como “que exagerada la niñiita”. Yo empecé a acumular ira. No angustia ni dolor. Ira.
Me volvieron a examinar y me volvieron a decir “¿Ud es primeriza?”, asentí de nuevo, “Ahhhh entonces esto es una falsa alarma, le queda para rato así que vayase a su casa”. Con todo el amor posible ante mi ira acumulada le dije “Señorita, vivo en Vitacura, no me puedo ir porque no aguanto el cómo estoy”. Empecé a llorar. Cuando me enojo, me pongo a llorar. Póngale el dolor de espalda encima y fue peor. Así que “hicieron los trámites”, me dejaron sentada en la sala de espera MUCHO rato hasta que me trajeron una silla de ruedas. Le apreté la mano al que trajo la silla de ruedas y parece que le dolía porque me dijo “Mija, suélteme por favor”. Me hicieron firmar, no se que firmé, y mandaron a mi familia a la casa mientras a mi me mandaban como la alaraca del pre parto. Si, después supe que así me conocían.
Llegamos arriba, me dejaron en la puerta y me mandaron caminando con mi bolsito en la mano a la cama que estaba a la mierda. Creo que en el transcurso de caminar a la cama, caminar al baño a vestirme para dormir y volver a la cama se me fueron como veinte minutos. Una tortuga caminaba más que yo. Sentí envidia épica de ver a las mamás tan relucientes y felices, lo más probable con una epidural en la columna. Yo la pedía pero me miraban así como “Chiquitita, piensa que le vamos a poner algo”. Hasta que no alcancé a subirme a la cama cuando empecé a gritar. Se me rompió la bolsa y todas las mamás de la sala empezaron a tocar los timbres de alarma. Me sentí muy agradecida. Llegaron dos enfermeras y un auxiliar a subirme a la camilla, a la cual me tuve que subir sola o podía denunciarlas por maltrato (oh wait), me pusieron esa bata rancia de papel y yo gritaba. Al que me hablara, yo lo puteaba (De ahí el alaraca) y el auxiliar que me llevaba a la sala de parto me decía todo asustado “Por favor señora no vaya a tener la guagua aquí porque yo no soy enfermero” y lo puteaba de vuelta diciendole “Apúrate entonces pos WEON”.
Cuento corto, llegue a la sala, entró la matrona, entró mi ex y salió la guagua. Todo esto como en cinco minutos.
COMO describir el alivio. Cagar después de aguantarte todo el día es un cuarto de lo que se siente tener a la guagua. La matrona dijo “Puje” y salió. Me empecé a reir de puro alivio, el problema es que parecía loca de patio, carcajada limpia. Pusieron a mi hija en el regazo por lo del “apego”, pero yo solo me reía. Y apretaba las manillas de la camilla. Una enfermera empezó a soltarme los dedos a la fuerza para ponerme el suero y yo me volvía a agarrar. Absorbí como tres paquetitos de suero en un rato. Ya mas consciente del tema, me llevaron a post parto, me llevaron a mi hija y todo fue hermoso.
No tengo idea de que es lo que me pasa en la espalda, pero yo tengo los nervios tan sensibles, que si me meto a una piscina muy fría soy capaz de morir ahogada por no respirar de parálisis por los nervios. Las películas de suspenso, me ahogan. Ese día supe que podía gritar, y bastante fuerte por cierto, porque ante el pánico yo me retraigo y me ahogo. Pero supongo que por eso no aguantaba a la guagua adentro. El dolor de espalda me pateó por los dolores que no tuve a lo largo del embarazo.
Horrible.


Pero nació mi hija y fue todo muy hermoso. La cara de la gente cambió, mi hija era un sol, dormía de noche, comía a sus horas, lloraba poco y nada. Era una guagua envidiable. Me cambió la vida, mi manera de pensar, de ver las cosas, mi actitud, todo se adaptó. No se si nací para ser mamá, no me gustan mucho los niños, pero si me dijeran que todas las guaguas van a salir así, todas querríamos ser madres mucho más facil.
Yo por mi parte quedé con la guata arrugada como pasa, estrías en las piernas, etc, etc. Pero volví a mi peso original así que muy bien. Quedé friolenta a tal punto que le tengo que preguntar a mi hija si ella tiene frio porque o si no estaría con chaleco todo el día por mi culpa.
Aunque al día de hoy la veo y pienso que todo lo que he contado es sólo una anécdota, parte aprendizaje por si hay una próxima vez. La enfermera que me mandó para la casa me fue a ver y quedó para la escoba. Tantas ganas de decirle “Betch, viste, betch”, pero la ira se había ido dando paso a felicidad plena por un mes, mas o menos.
Ahí empezaron otras cosas, pero no serán contadas ahora.

Nos leemos luego.

viernes, 26 de junio de 2015

Diario de una Mamá Independiente V: Embarazo Pt 1

No, mis amigos, no estoy embarazada. Este es el relato de cómo me convertí en mamá.
Este es un tema del cual me han preguntado. Sobre todo aquellas que están con ganas de ser mamá. Es algo que cuento como una anécdota divertida aunque no lo fue en el momento y esa etapa de la vida es algo que no quiero repetir de la manera en la que lo viví. Atenta muher, si tienes muchas ganas de tener guagua, mi experiencia no te va a gustar.

Que grave se lee todo eso, pero aquí ya empieza la anécdota y estás advertida. (Si eres hombre no se que vas a pensar de todo esto, pero RARO es una de las palabras).

 

Primer Trimestre:

Yo no supe que estaba embarazada hasta el día que no me llegaron mis días. Mi ex si. Aún faltaba una semana para saberlo cuando empezó: “Estás embarazada”.
Todos pensarían que lo tomé urgida, que me quería morir y la mierda, no. Para mi fue bastante adorable quedar embarazada, hasta que me acordé que mi mamá tendría que saberlo.
El día que decidimos decirle (que no fue más allá de una semana de que fuera al médico. Menos incluso) fuimos a verla y estaba acostada, hinchada como bola.
-Mamá, ¿Estás bien?
-No
Resulta que tuvimos que llamar a la ambulancia para que se la llevaran al hospital por un ataque de cálculos a la vesícula que me tuvo toda la noche en la sala de espera. Terminó por salir caminando porque lo único que hicieron fue estabilizarla al no poder operarla por el sobrepeso. Salió con una sola advertencia: “Que no pase emociones fuertes”.
Concha de tu madre. Y yo traía ahí la sorpresita del año. Pasó mucho tiempo para que le dijera y mi sentido copuchento arácnido de mujer, me tiraba a contarle a alguien. Mi familia está lo suficientemente loca como para decirle, así que conté con la única persona que consideré cuerda y ajena, pero de la familia: La señora de mi primo. Le pedí que me fuera a buscar a uno de mis tantos paseos largos que me dio por dar, le conté en el camino, lo tomó normal pero ella se iba a encargar de contarle a mi primo, pero yo a mi madre.
La previa de contarle fueron dos peleas. En la primera se alteró y me dijo “Si tuviste sexo, te echo de la casa” y ahí yo, “Yapos mamá si sabes que si”. Se calmó como dos días, anduvo triste hasta que en la segunda pelea me dijo “Si estás embarazada, te echo de la casa” y yo le dije “Yapos, me voy”. Y así fue como se terminó enterando.
Entre mi primo y mi madre nos dieron un sermón de aquellos, una paja máxima acerca de la responsabilidad y un huevo. Como si yo no lo supiera.
Aparte de eso, las cosas no anduvieron mejor tampoco conmigo. Decidí no seguir con arquitectura en la Chile por economía y salud ya que las nauseas eran para ponerme verde desde que despertaba hasta que me quedaba dormida. En el metro ya me conocían y me ofrecían el baño siempre. Me quedaba en plazas del centro, leyendo, mirando al cielo, tomando siesta, tratando de no morir. Mi ex había entrado a estudiar hacia un año, asi que lo veía nada. Mis amigas entraron a estudiar ese año así que tampoco las ví mucho. Las mas cercanas me repitieron el sermón de la responsabilidad como lo haría una amiga cercana. Las otras gritaban de emoción. WEON que emoción. Los que iban sabiendo en el camino tenían reacciones super variadas, pero cuando te quedas mucho rato en el lugar con esa gente, terminan hablando de la guagua que nacio sin brazos, o la que tuvo quintillizos hace poco o el aborto que tuvo no se quien… No digan que no es cierto, porque a veces hasta uno empieza el tema cuando ve a una embarazada. Entonces ahí empiezas tu a darle gracias a la vida (o no tanto) de que tienes un pc, internet y toda la información de lo que puede pasar, porque en otras circunstancias tienes conocidos que ya pasaron por eso, aunque igual eso es una mierda, todos los embarazos son diferentes si hablamos de comportamiento de la mamá. Pero si, doy gracias a tener una mente amplia a las posibilidades y una memoria suficiente para recordar que si hago tal cosa, podría pasar esto, si no lo hago, también.
Las naúseas me duraron cinco meses, los paseos hasta que mi mamá se enteró porque de ahí ya salí poco y nada por el que dirán. Bleh.

  

Segundo Trimestre:

Naúseas seguían. Depresión activa porque me sentía sola. Mi vieja llorando por los pasillos. Uf, mil cosas. Pero la guata empezó a crecer y me enteré que iba a ser mujer. No estuve sola al momento de saberlo. Estaban mi madre, mi ex suegra y mi ex, creo. Las dos primeras lloraban cuando se enteraron y altiro a pensar en que hacer, que como iba a ser, y empezó el tema del “Cómo se va a llamar”.
No teníamos puta idea. Yo no pensaba muchos nombres porque no tenía cabeza para eso. Hija mía, si lees esto alguna vez, aunque no creo, te llamas así ante la insistencia de mi mamá de TODOS los días escuchar “Que aun no le pone nombre”, “Que no se como decirle a la guagua en la guata”, “Que no se que decirle a los demás”. Otra en mi lugar se manda a cambiar y la manda a la cresta o simplemente no le interesa. Yo ya tenía suficientes cosas encima como para más encima cargar con eso. Así que le dije un nombre al azar que sonara bonito y todo el mundo se enteró como se iba a llamar, y no me pude echar atrás después.
Es en este punto donde pasó algo que mi antigua yo nunca haría pero que fue TREMENDAMENTE satisfactorio. Antes que todo, yo solía ser celosa y arrastrada. Con mi ex no estabamos bien al momento de todo esto, por lo que lo veía poco y yo lo necesitaba porque se suponía que tenía que tener amor de por medio ¿no? Yo era insistente hasta la muerte, lo admito. Llamadas y llamadas sin respuesta, empezaron a decaer cuando ya me daba lata, pero subían a niveles incontrolables cuando tenía pena, lo cual era a menudo. ¿Que es incontrolable? Una llamada por minuto durante mucho rato. Si no contestaba, era peor.
Pero un día me contestó y estaba en su casa. Le pregunté si podía venir y me dijo que estaba cansado y que tenía lata. Me enojé. Había pasado mucho tiempo de no verlo. Así que le dije a mi mamá “Voy y vuelvo”. Me arropé con un abrigo que me quedara bueno porque ya tenía seis meses y una guata considerable, tomé una botella con agua del refrigerador (hagan cuenta de que estamos en agosto, un frío de mierda) y me encaminé a verlo. Enojada como estaba, llamé a la puerta, me abrió el hermano y lo único que dije fue “Permiso”. Fui a su pieza, este hombre estaba acostado y plas, le vacié la botella con agua helada en la cabeza. Cuando terminé, el hermano me miraba para la escoba y yo me fui.
Me arrepentí en la mitad del camino y me devolví a conversar (No a pedirle perdon, no se confundan). Justo había llegado la mamá. El hermano se reía en silencio y él estaba limpiando. Yo me paré al lado de él esperando a que terminara y la mamá le preguntó “¿Qué le pasó mijito” y le dijo “Se me cayó un vaso con agua”. ME DEFENDIO. Dios, pero la mamá me miró, miró la botella y me pidió que saliera de la pieza y lo esperara en el living porque su hijo “estaba en pijama” y me reí. “Mire como estoy y no quiere que lo vea en pijama”. Se enojó mas y me pidió que me retirara en la manera mas cortés que pudo. De vuelta le dije “No tiene porqué echarme, me voy solita”.

No volví hasta que nació mi hija.

Hasta aquí la primera parte... ya sabrán de mi en otra ocasión

miércoles, 29 de abril de 2015

Diario de una Mamá Independiente IV: Bicicleta


La bici. Ese transporte tan práctico pero que la ciudad te obliga a NO usarla.

Niñez:

Mi primera bicicleta era una tipo moto como de los 70’s heredada de mi primo. Es roja, asiento negro, manubrio que te daban ganas de acelerarla desde ahí… Digo es porque aún existe, pero no sabría decir exactamente donde está. No viví grandes aventuras con ella, pero cuando la llevamos a la casa de la playa, intentaba tirarme por la calle de mierda llena de hoyos pero nunca me resultó. Era lo suficientemente desnivelado como para sacarme la cresta y media.
Lo que sí, siempre que me subía a una bici, me imaginaba que iba a caballo. Un caballo dócil y que podía hacer lo que quisiera. Lo admito, este sentimiento lo tuve por toda mi adolescencia y hace poco, cuando me subí de nuevo, el sentimiento volvió. Fue hermoso.
Pero me desvié. Después de que se la llevaron a la playa, me regalaron otra, también usada pero sin rueditas de apoyo y esta vez, era una mountain bike. Era verde, hermosa, de fierro, super pesada y no tenía cambios así que me pasaba la vida sacando musculitos en las piernas.
Con ésta, aprendí a andar sin rueditas, hará a los once años recién. Pero desde ahí, ya empecé a irme en bicicleta al colegio.

Adolescencia:

Con mi bici verde si que pasé aventuras de todos los tipos. Cómo ya era un poco mas libre de ir a cualquier parte, iba realmente a todos lados. Al super, a la casa de mis amigas, a pasear, a los mandados, etc. De todas esas veces, una sola me caí (y casi me mato, por cierto) y dos casi me atropellan (una de ellas una micro). Aguantó llevar a mis amigas, una sola vez de a dos (una en el manubrio y la otra en el asiento mientras yo pedaleaba al medio de pie) pero varias de a una para irnos a otra parte. Aguantó un choque con una cuneta muy alta, pero salió mal parada ya que se acható de tal manera que cada vez que viraba, chocaba con los pedales, así que tenía que tener cuidado de no pedalear en una curva o me sacaba la cresta. Aguantó unas cuantas subidas al cerro, una de ellas fue publicitaria por política. Aguantó mis salidas a trabajar, mis idas al colegio. Y a todo esto, sin casco. Irresponsable de mi parte, pero nunca ocupé casco para ningún viaje, cosa que ya no hago porque me pasan tremendo parte.
Una vez me preguntaron si quería participar en un concurso de dibujo. Acepté, concursé y no se como, gané (salí en Chilevisión según me contaron después porque el concurso resultó ser ministerial y no se que chucha). El premio? Una bici de titanio ligera HERMOSA (si, así con mayúsculas) que de hecho, me ayudaron a llevar en una van municipal (háganse esa) porque no me dejaron irme en bici a mi casa desde el lugar del premio.
Me duró como tres meses antes de que me la robaran en el supermercado por dejarla encargada y guardada en la farmacia que había ahí. Fue super triste y volví a mi bici verde achatada.

Caidas:

Como dije antes, me he caído una sola vez y fue con todo el odio por caídas que no llegaron y que no fueron. No estoy segura de cuando fue, me refiero a año, fecha, no se… Iba con la que era mi compañera de curso y partner de bici en ese entonces paseando por el barrio. Yo llevaba un jockey de mi papá, el cual sólo usaba él y ese día no tengo idea del porqué lo saqué para usarlo. ¿Qué tiene que ver el jockey?
Cuando íbamos en bajada a una buena velocidad, que de hecho, era una bajada de estacionamiento, por lo que era bastante en picada, el gorro se empezó a volar y mi mente pensó mal las cosas. Traté de agarrar el gorro y bajar la velocidad frenando la rueda trasera. El problema es que frené la delantera. La bici verde dio vuelta en 360° y yo, cuan malabarista, me quedé agarrada en la bici y por ende, el manubrio cayó en mi diafragma. Quedé en blanco. No, no vi mi vida pasar, no supe nada por el minuto más largo de mi vida cuando empecé a escuchar a la gente de los locales del estacionamiento ir hacia mi corriendo gritando. No se que pasó, pero en una de esas, empecé a respirar y a llorar. Me raspé una rodilla y el gorro seguía puesto en mi cabeza.
Lo idiota es que me recuperé como en cinco minutos, agarré la bici, seguí andando y me puse a pensar en la retada de mi vida cuando llegara magullada a mi casa. Pero no supieron que me caí así ni nada hasta que pasaron muchos años.
También dije que casi me atropellan dos veces. Mentí, fueron tres. Una, mi punto ciego me jugó una mala pasada y una micro amarilla pasó a dos centímetros de mi rueda delantera tocando la bocina. La segunda fue parecida, pero ahí me fallaron los frenos. Calculé mal y seguí un poco de largo y justo a una vieja se le ocurrió doblar. Más bocinazos, siendo que era la vieja la que tenía que parar porque yo tenía verde. En fin. La tercera y última fue cuando iba cruzando con un montón de peatones y una vieja hablando por celular, siguió de largo la luz roja de ella y me topó las piernas despacito. Se asustó la vieja, salió gritando porque pensó que me había pasado algo, porque yo me había bajado de la bici para correrme. Yo me subí de nuevo y salí disparada al colegio.

Actualidad:

Dejé de andar en bicicleta cuando salí del colegio. La u me quedaba lejos así que me iba en metro, sin contar que después que fui mamá me puse pajera. Pero nunca perdí las ganas por andar en ella. Ahora me estoy viniendo a la pega ahorrando en bip para gastar en bencina, lo cual ha resultado maravillosamente. En este tiempo, me he dado cuenta de que la ciudad no ha cambiado su comportamiento en cuanto a las bicicletas. Puede haber ciclovías, semáforos especializados, lugares exclusivos… Pero siempre falta donde dejar la bicicleta o siempre hay alguien que se pone a caminar por la ciclovía pajaroneando y después puteando porque pasaste muy cerca o simplemente sin respetar a los ciclistas que aún no saben si andar por la calle o por la vereda. Si me pongo de parte del peatón, el ciclista tiene gran culpa. Han atropellado a harta gente por andar de velocista, incluso hay varios pelotudos temerarios que andan por medio de las calles grandes, llámese Alameda, Providencia, Autopista… Llevo muchos años en bici y me da pena ver que aún no hay educación vial correspondiente para este transporte.

Nos leemos luego.

viernes, 24 de abril de 2015

Peliculocas: Powerpuff Girls La Serie

Mas conocidas en Latinoamérica como “Las Chicas Superpoderosas”, son tres niñitas heroínas hechas con azúcar, flores, muchos colores y la sustancia X. ¿Qué hacía un científico solo haciendo a la niñita perfecta? No lo se. Le salieron tres, poderosas y bakanes.
Las niñas son geniales en general, piensan en el medio ambiente y en los demás, salvando la ciudad donde viven, Saltadila, a su adorable viejito alcalde que no tiene idea donde está parado y a la señorita Bello, una tipa sensualona que no tiene nada que envidiarle a Jessica Rabbit pero que no tiene una cara espectacular.



Bombom, Burbuja y Bellota (que en España se llama, Pétalo, Burbuja y Cactus… Cactus pos weon) son lindas, todo lo que quieran. Pero lo realmente interesante de ésta serie, son los villanos. Los villanos son la cosa mas SIMPLE que existe, pero son tan perfectos que parece mentira.

En el primer capitulo, conocemos al principal: Mojo Jojo. Un simio alterado genéticamente (supongo) que desea conquistar el mundo y ser el amo y señor a cualquier costo. Idea planes que son bastante inteligentes a mi parecer. Willie Coyote debería pedir su ayuda, porque apostaría que en un mundo paralelo, Mojo Jojo sería de verdad el amo y señor. La otra que tiene mucho potencial es Princesa, una niñita de la edad de las chicas que llegó al jardín de niños donde ellas estudian y las envidió desde el momento que las conoció, ya que como ella lo tenía todo, también quiso entrar a su banda de heroínas, lo cual no resultó muy bien. Una Veruca Salt cualquiera.

Tenemos tambien al mas terrorífico y brigido, aunque no original a mi parecer (quizá la idea fue anterior, pero le ganó Harry Potter) al inombrable… a... Él. Este personaje particularmente me encanta. Una personificación del diablo, interpretado por un gay muy a la moda con una voz perversa y sintetizada y unas botas que todas queremos tener. Sus planes casi siempre juegan con tu mente. Fue mi primer acercamiento a los juegos de ingenio.
Junto con Él, está también el Coco. Ese monstruo que te rasguña las patas cuando te vas a dormir y dejas las piernas fuera de las sábanas. Ese que hace que el mundo se sumerja en una oscuridad eterna mandando una bola de disco al sol y la noche sea una fiesta constante. La raja.

Hay varios otros que son igual de simples. Peludito, una especie de peluche ermitaño que no le gusta que nadie pise su propiedad, Sedusa, la mujer que trata de seducir al profesor para castigar a las niñas y así cometer sus robos, Cuco Cucaracha, una cucaracha que maneja un robot persona rancio que quiere dominar el mundo porque las cucarachas son indestructibles, etc.



Hay tres bandas choras: La primera es la Banda Gangrena, cinco tipos verdes raros que quitan los dulces a los niños como la mega maldad de la vida. Son crueles y un poco idiotas. Su líder es el primer affair de Bellota, muy raro todo… La segunda es la Banda Ameba/Amiba, tal cual su nombre, son 3 amebas que cometen peligroso crímenes como botar basura en el parque. Pero no se confíen. Están hechos para enfermar a la humanidad. Después de Mojo Jojo y con un poco mas de ambición, lograrían grandes cosas, pero ellos sólo quieren estar en la cárcel. La tercera y más bacán, son los Chicos Cocosos, la contraparte masculina de las chicas que son rudos y no les importa nada. La clase de niño rebelde que toda chica quiere (not).



Si la piensan, las Chicas Superpoderosas son de esos programas realmente para niños en los que no tienes que pensar acerca de la vida, no te da mucha enseñanza, pero te entretiene ENE, que es lo que deberían hacer en general todas las caricaturas tanto para grandes como para chicos. Las niñas de hoy andan pensando en pintarse las uñas, tener novio, que él haga todo por ella y tener amigas es lo único importante en la vida. Weon…

Eso. Manden a sus niños a ver Dexter, Powerpuff Girls, Johnny Bravo, etc… Monitos que si te hacen creer en una diversión sana y simple, te hacen creer en el niño interno y te llevan a tener una mente más despreocupada de weas de adolescente/adulto.

Nos leemos otro día.


miércoles, 22 de abril de 2015

El Discman de la Caro: Boybands 90's EP

Resulta que escuchando mi setlist anterior, me di cuenta de que me faltaron unas cuantas, pero no suficientes para hacer un cd, así que vamos a hacer un disco promocional velocidad luz (lo escuchan aqui):

0:00 - 3:43: Backstreet Boys - We've Got It Goin' On: Gran canción que los representaba como grupo así como Backstreet’s Back, pero lo lindo de ésta es que es su primer sencillo de la vida. Les amo.

3:43 - 7:17: 5ive - Slam Dunk (Da Funk): Un rap medio raro que no los caracteriza mucho, pero no por eso son menos. El ritmo es lo suficientemente pegote para quedar en el disco.

7:17 - 10:53:  Backstreet Boys - Beautiful Woman: Si. Ya se que esta no es noventera, es de las nuevas, pero no se podía quedar atras. La letra te hace dedicartela o que ojalá te la dedicaran. Hermoso. (3:36)

10:53 - 14:17: 5ive - Don’t Wanna Let you Go: La coreografía es LA RAJA. La canción es un poco paranoica, lista para un celópata extraño, pero no importa, es la raja.

14:17 - 18:49: Savage Garden - To the Moon And Back: Es linda. Es para irla escuchando en un convertible rojo por la carretera con tu pelo al viento y que se te vuele el pañuelo, aunque la verdad vas a quedar como Bridget Jones.

18:49 - 21:08: 5ive - If ya Gettin Down: ¿No digo yo que parezco super fan de 5ive? Es que van a aparecer solo ene stas partes, porque romanticonas casi no tienen. Ahí se viene Westlife chiquillas. La que cierra el disco, lista para cerrar la partuza. 2:59

Ah si. Quisiera pedir perdón por la aberración de versión que tiene la playlist del boyband de la otra vez de “The Call”. WTF was DAT…

Nos leemos en otra ocasión.

lunes, 20 de abril de 2015

Diario de una Mamá Independiente III: Manejo

Por fín, se cumple el sueño de la licencia propia. No señores, no piensen que manejaba con licencia ajena, eso si que no. Pero, dios, es un maldito lujo.

Lo que más me impactó del exámen teórico, fue el video/comercial que ponen al final. Cuando terminas el exámen (No estoy segura si se lo ponen a los que reprueban) te pasan un video en el que te restriegan en la cara de que en tus manos NO SOLO ponen una licencia de manejo, sino la vida de la señora del viejito que la mandó a comprar pan, la embarazada que cruza la calle sin pensarlo porque lo único que quiere es llegar a su casa por el dolor de pies que tiene, el futuro de un niño que por no saber jugar a la pelota, tiró el balón a la calle y salió corriendo a recogerlo, la tipo que venía en bici con la hija a las 10 de la noche de quizá donde, etc. Pero fuera de bromas, el video tiene toda la razón en decir que la licencia de conducir no es un derecho, es un privilegio.



Lo primero que hice cuando me la dieron, además de esperar unas 2 horas a que el viejo me llamara, me hiciera firmar me dijera “Espera, la vuelvo a llamar”, pasara otra hora que no se porque shush… se demoró tanto en plastificar siete licencias de los siete pelagatos que estábamos esperándola, pero bueno, al final la obtuve y salgo como las reverendas pelotas. Fue engañada VILMENTE por la señora de la foto que me dijo “¿Quiere repetir o la dejamos así?” Me mostró la foto, se veía top model para alguien que durmió mal, no se maquilla y con suerte se peino, asi que le dije “Déjela así no más, si sale bien.” Pero no me advirtió la trampa. Resulta que al pasar mi maravillosa foto al papel, no se dignan a recortarla hasta ajustarla a mi cara, sino que la agarran y la apachurran como si le hubiese caído una tonelada encima. Se alarga hacia los lados y se achata desde arriba. Parezco una pequeña mapuche que volvió a sus raíces pero a buscar licencia (no tengo nada en contra de nadie, pero la cagó).

PERO BUENO. Tengo mi licencia, guardada en la billetera y eso es lo que importa, que nadie la vea pero que exista para poder manejar por todos lados.

Estacionamiento:

Mi estacionamiento es pequeño. Algunos dirán que no puede ser, tiene que ser estandar… UN huevo. El estacionamiento es chico para el auto. La primera vez que lo saqué de ahí, resulta que me demoré como media hora en sacarlo. Retrocede, avanza, retrocede, choca, avanza un poco y dobla bien, topón… Lo saqué y quedé traumada, así que no lo saqué de nuevo hasta que tuve la licencia. Y fue milagroso. Es como si tuviera poderes mágicos, yo los hubiese absorbido y el auto salió hermosamente sin contratiempos. Igual me demoro, pero es un tiempo normal. Lo mismo es para entrar el auto, como lo entro de cola, trato de no matar al auto vecino el cual parece que el arrendatario anterior le voló el pedazo de parachoques trasero que da hacia mi estacionamiento, así que me demoro de pura prudencia. Ahora, no creo que me lean mis vecinos de torre/edificio/estacionamiento pero, dejense de joder y no me escriban en el auto que no los dejo pasar al ascensor. MI ESPACIO NO ES PEATONAL, FOCKERS.
No importa, se me complicó tanto la existencia con este estacionamiento, que cualquiera en el que entre, será como tomar una leche tibia (Marditos).

Viaje:

Mi primer viaje fue tirarme a la piscina a buscar a mi hija desde el centro hacia el Alto Las Condes y buscar la ruta adecuada que no contemplara autopistas. ¿Por qué? Uno: No me atreví a meterme a una super calle con gente que anda a lo loco y a más de la velocidad permitida y Dos: No quería pagar tag, sale muy caro #PutoTag. Resulta que me pasé todas las calles que tenía que doblar para llegar más rápido y terminé demorandome como dos horas en llegar a la casa por el taco del mal, sin contar que con los nervios de la primera vez (ujujuju) se me paró (ujujujuju) como tres veces (ujujuju) el auto (aw) asi que subí el volumen de la radio Concierto y me pasé a los giles apurados por el trasero.

Pero en la semana que llevo manejando, siento que, como me dijo un buen amigo, soy una rápida y perezosa. Amo el puto volante. Ya el sábado, fui a dejar a mi madre y a la vuelta me vine por la kennedy, escuchando a Madonna cantando a velocidad promedio.
Resulta que ya me pasaron weás tontas rancias.
El primer día que fui a dejar a la camila al colegio, me fui tranquilamente por Bilbao. Fuerte y derecho, me traiciona el espejito extra que tiene para el punto ciego, asi que ando aún más tortuga y por lo mismo casi me chocan. Igual se me pasaron las calles que tenía que tomar y llegué por otro lado. Igual sirvió y fue maravilloso. El problema es que cuando venía de vuelta, la señalización de viraje no prendió mas. Oh fuck. Tenía que ir a poner bencina mas encima. Y llego a la bencinera y mi querida pierna me dice “Oh, no te pasé la llave de la bomba”. Quería irme por una calle chica que me llevara más rápido al departamento y sin doblar tanto y la calle maricona me llevó a Apoquindo. Así que terminé yendo por la Alameda rogando que me dieran espacio para colarme a las pistas que me servían porque NADIE entiende las señas con las manos que te enseñan por si acaso. Como diría un compañero: Estúpidos.

El sábado, cuando fui a dejar a mi madre a la casa, me lancé por lo que se transforma en Santa Maria (EEllla). Iba todo bien hasta que en una curva siento un pequeño estallido debajo de mi neumático. No se si por los nervios o porque la calle empezó a ir en subida, el auto empezó a ir mas lento. Mirando por el espejo retrovisor, no se veía nada sobrenatural en la calle, muerto por mi manejada. Así que me relajé y continué mi camino. Al día siguiente, mi pareja me dice “Oye, ¿Tu sabes que le pasó al neblinero que estaba suelto?”. Tate, ahí estaba la papa.

Bueno, manejar es un mundo maravilloso para mi. Ayer y hoy salí congestionada, chapico pero feliz y no me quejo.

miércoles, 15 de abril de 2015

Esta (No) es mi Historia: Capitulo I

Si se quiere imaginar el tema, pongase algo así de fondo, un poco de tomas en sepia y vestidos de la época.



Julio Bañados, abogado y político chileno, Ministro de Justicia, del Interior, de Guerra y Marina en el gobierno de J.Manuel Balmaceda, de Obras Públicas en el de Federico Errázuriz, Diputado de Ovalle hasta el día de su muerte y declaró como obligación la Educación física en toda la enseñanza básica y media. Pero por sobre todo, es el nombre de la calle ubicada en Quinta Normal donde nació mi mamá.


Mi abuela era dueña de casa, profesora en su época a pesar de que no tenía estudios al respecto, todo lo aprendió leyendo diarios, revistas, libros. Tuvo unos ocho hijos, de los cuales cinco lograron sobrevivir más de un año, cuatro niñas y un varón. Mi mamá es la número cuatro de los cinco.
Vivían cómodamente, en ese entonces, en lo que era un terreno sin pavimentar, cerca de una zanja, un barrio en el que todos conocían a mi abuela como Señora. Ella siempre anduvo con la frente en alto y así enseñó a sus hijos. Mi abuelo trabajaba fuera de Santiago y tenía otra vida fuera de Santiago. Según lo que me dijeron, ésto nunca molestó mucho a mi abuela ya que nunca les faltó nada porque mi abuelo siempre mandó la plata a tiempo para que eso no pasara.
Las pocas veces que se aparecía por la casa, se le recibió bien, pero no con cariño, que es algo obvio.
Una vez, mi abuelo le exigió un saludo de beso a mi mamá, a lo que ella respondió “Apenas le veo la nariz, ¿usted cree que por mandar plata se gana el afecto? No, señor”


Pero a pesar de todo, la infancia fue algo muy agradable. Jugaban en la calle donde pasaban carretones con caballos (si, los autos aún no eran tan masivos, menos en esas poblaciones), iban al liceo en patota con el mismo par de zapatos hasta que les quedaran chicos. A veces tenían suerte y unos de los carretones que los conocía, los acercaba al colegio. Otras se iban en micro, que eran más furgones que micros tal y como las conocemos hoy. Pero la pasaban bien.


La hermana mayor, Rosa, sabía coser. Ella les hacía trajes y vestiditos, les remendaba la ropa y los zapatos para que les duraran mas, las peinaba bien y las ayudaba en muchas cosas.
La gente quería harto a la familia en general, ya que mi abuela era una persona muy fina y educada. Ayudaba como podía a las vecinas. Supongo que chismeaba igual que todas en esa época. Bueno, entre toda esta gente había una señora que quería mucho a la Norita, mi mamá, así que le mandaba ropa, creo que de la hija, muy fina ya que ella tenía mucho dinero. Esta le terminaba sirviendo también a María, la menor, que no se separaba de mi mamá ya que tenían una diferencia de edad muy chica. Se vestían iguales, se peinaban iguales, todo.


¿Por qué hablé de la zanja? Porque más de alguna vez terminaron metidas adentro por cruzarla saltando y fallar en el intento. Eso les costaba palmadas a poto pelado y a lavar la ropa sucia que la abuela “no era ná la nana”.


Sus vecinos mas cercanos, con los que mantienen una amistad hasta el día de hoy, eran las Lopez. Otra familia numerosa pero bastante parecida. Salían a jugar a la calle al tombo, a la cuerda, a veces tenían competencia de quién enceraba mejor la casa, curiosamente eran hombres contra mujeres, ¿Algo mejor?


Para que voy a decir menos… Jugaron todos hasta más allá de la adolescencia, a pesar de que algunas amigas de la familia ya se habían casado con 14, 15 años. Y como a esa edad, la familia se cambió a la casa ubicada en Cañete. Las cosas no cambiaron mucho, pero por ahí mismo, les gustaba irse a las casas de los vecinos al “mambo”. Ponían la radio o el tocadiscos y bailaban chachacha hasta que empezaba a oscurecerse. Si ya no había sol, la abuela llegaba a buscarlas de las mechas.


A veces las invitaban al cine a ver la serie de moda. Podía ser El Zorro, podía ser una de vaqueros… La que sea, pero casi siempre las invitaban la serie completa porque si no, no servía. Me explico. El cine, o lo que se podía decir cine, tenía su matiné donde transmitía series por capítulos, lo que ahora se hace mucho más fácil con la tele.


Por esta época, fue cuando apareció mi papá a rondar la casa. Habían otros que ya querían casarse con ella, ya que era la mejor parecida de las hijas de mi abuela. Aunque curiosamente, todas concuerdan con que la mas fina, era su hermana Silvia, la del medio. Ella va a tomar parte importante de la historia en algún momento, así que recuérdenla. La cosa es que la primera vez que mi papá le fue a pedir su mano, mi mamá dijo que no. ¿Por qué? Porque mi papá era lo suficientemente celoso y no se molestaba en ocultarlo. A tal punto que le dijo “Si te casas conmigo, te tendría en una jaula de oro” Refiriéndose a que la tendría con todas las comodidades pero siempre y cuando ella se quedara en la casa sirviéndole sólo a él. Admito que mi mamá tuvo toda la razón al decirle que no.


Todas tuvieron sus pretendientes. El problema era que parece que a mi abuela no le gustaba ninguno…

Ya les contaré en otra ocasión...